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José María Barreda
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| 08/02/2010 Interviú - Toledo |
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"Los desleales con Zapatero son los pelotas" |
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No es amante de entrevistas ni de declaraciones conflictivas. Puede que por eso sus palabras hayan sorprendido dentro de su propio partido. Hay quienes le han acusado de deslealtad. Y todo por aconsejar a Zapatero que reduzca ministerios. Pero él insiste: la sinceridad y la reflexión no suponen traición alguna. Y hay otras formas de actuar con el líder político que sí son desleales y peligrosas.
¿Ha hablado con el presidente Zapatero después de sus declaraciones pidiendo un cambio de gobierno?
Le llamé, pero ya estaba volando a Estados Unidos y no pudimos conectar.
¿Necesitaba aclarar malentendidos?
A mí me gusta hablar siempre y no necesito intermediarios y tampoco intérpretes. Me reafirmo en el concepto que tengo de la lealtad. Siempre debe ir acompañada de sinceridad.
Algunos le han querido ver cómo el cabecilla de la corriente crítica del PSOE…
Sólo los malévolos o los malintencionados pueden verlo así. En general, los compañeros de partido saben que soy absolutamente leal, constructivo y positivo. Puedo aceptar que en ocasiones se puede ser inoportuno con las declaraciones. Pero no se peca cuando se dice con buena voluntad lo que se piensa. He reflexionado en voz alta con el ánimo de colaborar y aconsejar, aunque hay quien dice que al presidente no se le pueden dar consejos.
¿El revuelo que se ha formado es representativo de la falta de debate interno en el PSOE?
No, yo no lo llevaría a esa categoría.
Usted aconseja ahorro y supresión de algunos ministerios. ¿Qué ministerios o ministros le sobran?
Sólo el presidente tiene la atribución de formar Gobierno. Estos días alguien se ha encargado de recordármelo como un reproche, pero no hace falta, soy completamente consciente. Yo no le puedo decir qué ministerios sobran. Era una reflexión al hilo del plan de austeridad que el propio Gobierno ha puesto en marcha.
¿Qué le parece que otros barones socialistas como Montilla y Griñán se le hayan echado encima?
Tanto como echarse encima me parece exagerado. Ha habido una reacción especialmente proteccionista que lo único que ha hecho ha sido aumentar la polémica que no deseaban. No creo que fuera necesaria.
Hay quien le acusa de pensar sólo en las próximas elecciones autonómicas…
Yo desde luego tengo muy claro que las próximas elecciones son muy importantes para el Partido Socialista de Castilla-La Mancha. Si dijera lo contrario, mentiría, pero eso forma parte del juego político. No es una actividad mezquina y secundaria, es sustancial. Hay que llevar la iniciativa. En democracia se vence cuando se convence.
¿Alejándose de Zapatero y del Gobierno central puede usted ganar más votos?
No hago ese cálculo y no es lo que me mueve. Yo no busco el apoyo de los castellano-manchegos criticando a otros, sino construyendo. Hay quien confunde los conceptos. La lealtad implica reciprocidad y yo no creo que sea más leal el colaborador que, por no incomodar al jefe, se calla su opinión, o que permanente le está diciendo: ¡qué guapo!, ¡qué listo! y ¡qué bien haces todo! Esos colaboradores te estrellan. Los que me parecen más desleales son los pelotas.
Lo cierto es que el ambiente ya estaba tenso por su enfrentamiento con el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Usted ha dejado claro que no quiere un almacén de residuos nucleares en Castilla-La Mancha y lo ha defendido sin miedo pese a encontrarse de frente con miembros de su propio partido.
Oponiéndome a la instalación de un ATC creo interpretar el sentir de los ciudadanos de Castilla-La Mancha. Por cierto, que esas siglas ya implican un deseo de omitir qué es: es un Almacenamiento Temporal Centralizado sí, pero ¿de qué?: de residuos nucleares. Eso no se dice.
Ustedes votaron en el Parlamento autonómico en contra de cualquier municipio de Castilla-La Mancha puede albergar un almacén nuclear. Dice que les mueven argumentos sólidos. ¿Cuáles?
No se trata de debatir sobre la energía nuclear. Los pueblos que se han presentado como candidatos en nuestra región tienen razones de peso para no acoger un ATC. En el cas de Yebra, la zona sufre de grandes lluvias que generan periódicamente inundaciones. Así lo dice el Consejo de Seguridad Nuclear. Es una zona de actividad sísmica y además queda por ver que no haya incompatibilidades, porque su alcalde está relacionado con una empresa nuclear. En Villar de Cañas, el pleno del Ayuntamiento ha sido directamente clandestino. En Villar del Pozo no pasó ni por el pleno: lo decidió directamente el alcalde.
Pero el ministro de Industria dijo que en esta decisión las comunidades autónomas no tenían nada que decir. ¿Son los pueblos las que tienen la última palabra?
La última palabra la tiene el ministerio. La Proposición no de Ley dice que debe tomarse esta decisión en concordancia con las Comunidades. Ha habido un fallo, se ha puenteado a las Comunidades y se ha instado a los municipios a que presentaran sus candidaturas por libre.
¿Qué va a pasar si no se tiene en cuenta su opinión? Usted ha amenazado incluso con llevarlo al Tribunal Constitucional…
No, porque han rectificado y se ha empleado a cumplir el procedimiento que está en la Proposición no de Ley. El sentido común debe prevalecer y si los efectos son supramunicipales no tiene sentido que la decisión recaiga en pueblos sin muchos recursos y que son tentados por el dinero.
¿Puede convertirse el cementerio nuclear en el último pelotazo urbanístico? Cuatro años de obra y setecientos millones de euros para el pueblo que se lo lleve. Eso es mucho dinero…
Lo del pelotazo que quede claro que lo dice usted.
¿Entiende que los municipios se dejen tentar por el dinero?
Yo critico la parte económica. ¿Por qué ofrecen tanto? ¿Por qué tientan? El dinero es un arma muy poderosa y para muchos es un argumento fundamental. A mí no me parece que sea el procedimiento adecuado. Por otro lado, los municipios que tienen ya centrales nucleares no tienen mejor calidad de vida que otros pueblos.
En todo este proceso, ¿cuál ha sido la postura del PP y de su rival política en Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal?
La postura de Cospedal ha sido n ejercicio de confusión. Planteamos la resolución de las Cortes tomando una frase literal suya, en la que horas antes decía que no quería ningún cementerio en ninguna provincia ni municipio de la región. Ella votó en contra de sus propias palabras. Es inexplicable.
¿Cómo lo interpreta usted?
Seguramente se debe al doble gorro que usa. Cada vez es más difícil compatibilizar el gorro de secretaria general del PP de la calle Génova con el gorro que se pone para presidir su partido en C-LM. Durante mucho tiempo ha estado diciendo cosas distintas en función de donde se encontrara, pero en este caso la contradicción ha aflorado de forma muy clara.
María Dolores de Cospedal dice que es usted alarmista…
No me escuchó en las Cortes, entonces. Di una explicación muy razonada, pero ella ya tenía su estrategia, que era colocarme la etiqueta de alarmista para desacreditarme. Ella verá.
¿Nota la presión mientras el PP y Cospedal se acercan en las encuestas?
Creo que el último año no ha sido muy bueno para ella. Desde sus declaraciones en Marbella este verano acusando a todo el Estado de Derecho, todo han sido contradicciones permanentes. Creo que aquí la tienen bastante calada. Su exposición pública le da popularidad, pero también puede jugarle una mala pasada.
Otro de los temas polémicos en los que se ha visto enredado es la sucesión de Zaptero. Le acusan de hacerle el juego al PP
En absoluto. Yo he reforzado al presidente, siempre he hablado de el como el responsable de las decisiones. Él es quien tiene que dar el empuje para ganar.
¿No le han querido entender entonces dentro de su propio partido?
Eso parece.
¿Ve a Zapatero en una tercera legislatura?
Depende absolutamente de su voluntad, porque todo el partido le apoya. Yo creo que nunca, ni siquiera en época de Felipe González, hubo un apoyo tan unánime y menos división interna.
Cada vez que el melón de la sucesión se abre en el Partido el nombre de José Bono aparece en todas las quinielas. Él se ha apresurado a decir que no ambiciona ese cargo. Usted que le conoce bien, ¿cree que es sincero?
Si. El está encantado donde está. Quiere una tercera legislatura socialista y que sea Zapatero quien se presente. Bono quiere seguir siendo presidente del Congreso, así de claro.
¿Ve a Rajoy y al PP como una alternativa para hacerse con el Gobierno de España?
Veo al PP muy mal. Pero no hay que confiar en la debilidad del otro para conseguir la victoria. Hasta el Alcorcón puede ganar al Real Madrid. Hay que ir a por todas siempre, llevar la iniciativa. A mí me parece que Rajoy es un líder flojo que no transmite confianza ni solvencia. Pero lo que más critico al PP es que se haya situado en la posición de “cuanto peor mejor”. Justo en una época de crisis, veo una oposición que no ayuda, es desleal, sólo destruye y critica.
Esperanza Aguirre ha sido la primera en hablar a las claras de elecciones anticipadas. ¿Las veremos?
Es posible que ella se vea a si misma, porque tiene una gran ambición, pero me da la impresión que una gran parte del PP no la ve. Yo creo que es un pellizco de monja más para Rajoy que para Zapatero.
¿Se ve jubilándose a los 67?
Todos los empleos son muy diferentes. No es lo mismo un albañil que un profesor de una Universidad, como he sido yo durante años. La jubilación debe ser más un derecho que una obligación. Hay gente que no quiere jubilarse, había que flexibilizar. Lo que es necesario es hablar más del tema. Es posible que no se haya hecho de la forma más pedagógica y más aconsejable, pero es necesario, incluso imprescindible. El Gobierno ha sido valiente y responsable.
Pero es un debate impopular de los que no da ni un voto
Si, pero la responsabilidad y la valentía pueden dar votos. Es cuestión de hacerlo bien y pedagógicamente, cada vez somos más mayores y tenemos más esperanza de vida y a eso hay que darle respuestas. Los mismos que critican esta medida, también critican la llamada de inmigrantes, que aportan en parte una solución.
¿Seguirá hablando sin miedo y en voz alta o se ha llevado un mal trago estos días?
Estoy muy tranquilo pero me incomoda la utilización que se hace de mi partido y de nuestro presidente cuando se sacan de contexto mis palabras. Es posible que no haya tenido el don de la oportunidad. Hasta ahí puedo llegar en la autocrítica |
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